RTVA pone a su servicio un DEFENSOR DEL OYENTE Y DEL ESPECTADOR que atiende quejas, sugerencias y preguntas. En esta legislatura el defensor es el periodista Patricio Gutiérrez.

12 de noviembre de 2007

29 DE OCTUBRE

¿VIOLENCIA DE GÉNERO O VIOLENCIA MACHISTA?

¿Qué términos debemos aplicar los periodistas de la RTVA cuando surgen casos de este tipo? Un espectador reclama el uso de VIOLENCIA DE GÉNERO en lugar de VIOLENCIA MACHISTA, usado en numerosas informaciones y hace la siguiente reflexión: "he observado que además de otras cadenas de televisión, en la nuestra, de los andaluces,
CSTV ésta mañana a las 9'15 decía una presentadora VIOLENCIA MACHISTA cuando todos esperábamos que dijera VIOLENCIA DE GÉNERO que es el término apropiado y elegido por los legisladores. Lo mismo que cuando una mujer aborta, fuera de los términos previstos por la ley, o bien abandona o mata a un recién nacido o a un menor, no dicen VIOLENCIA FEMINISTA por lo del lema feminista "nosotras parimos, nosotras decidimos". Como medio de difusión público no deben de alinearse con feministas o con machistas, sino que lo que deben hacer es condenar como hacemos todos los ciudadanos civilizados la VIOLENCIA en todos lo casos primero y haciendo más hincapié cuando va dirigida a los que menos se pueden defender. Además de la mujer están: los menores, incluyendo los fetos desde que tienen vida, los ancianos, los enfermos o los discapacitados. Espero que con nuestros impuestos no se llegue a financiar una persecución contra los varones por el hecho de haber nacido varones". El tema no es tan simple como parece ya que hay un aspecto legal y otro gramatical que en cualquier caso es el que debe importar a los informadores ya que el correcto uso del lenguaje es primordial en cualquier medio de comunicación. De manera que el Defensor ha solicitado un comentario a uno de los redactores del Libro de Estilo de CSTV y CANAL DOS ANDALUCÍA, quien explica que "La presentadora de CSTV ha hecho lo correcto usando el sintagma 'violencia machista', de la misma forma que hubiera sido igualmente apropiado decir 'violencia sexista' o 'violencia contra la mujer'". Además añade que en lo que respecta a la gramática española no es posible la discusión sobre este punto, aunque pueda haber dudas en el terreno de las emociones e "incluso en cuestiones tan sutiles como la ideología, donde algunos grupos sociales insisten en emplear 'VIOLENCIA DE GÉNERO' aún a sabiendas de que es una expresión jergal incorrecta". También explica: "desde luego los legisladores no tienen autoridad alguna para modificar las reglas de la gramática. A veces la política dificulta mas que aclara todo lo tocante a la lengua misma y no es raro que algunos hayan dado en llamar 'EL POLITIQUÉS' a esas formas de expresión que llaman 'DAÑOS COLATERALES' a la muerte de civiles en un conflicto bélico, 'DESLOCALIZACIÓN' al cierre de una fábrica o 'FUEGO AMIGO' a un error con víctimas. Aunque está explicado hasta la saciedad, repetiremos que en las lenguas romances, entre ellas el español, existe un clarísima diferenciación entre sexo y género. En el reino animal, incluidos por supuesto, los mamíferos superiores, hay sexo y entre los objetos inanimados hay género. Un varón tiene sexo masculino y una mujer femenino, mientras que un sofá es de género masculino y una silla de género femenino. Por tanto, sólo podríamos hablar de 'VIOLENCIA DE GÉNERO' en el caso de que el sofá agrediese a la silla o que ésta atacase a aquel, pero nunca entre personas. Esto no sucede en el inglés, lengua en la cual no hay distinción. Del inglés parte el error porque el término se ha calcado pero no se ha traducido correctamente. Como en CSTV, los principales libros de estilo consultados rechazan el sintagma 'violencia de género'". Se puede añadir a todo lo explicado lo que recomienda, de manera muy clara el Libro de Estilo: "9.5.2. GÉNERO Y SEXO. Algunos foros, antropólogos, sociólogos, instituciones públicas y privadas, políticos y algunos periodistas vienen usando, desde hace algún tiempo, la expresión jergal ‘violencia de género’, un sintagma que surgió del Congreso sobre la Mujer (Pekín 1995) por una traducción deficiente que calcó el término inglés gender violence (en inglés gender es, sin distinción, sinónimo de ‘sexo’ y ‘género’) y lo pasó al español, literalmente, con la doble acepción que no existe en nuestro idioma ni en ninguna de las lenguas románicas. En el español hay una clara distinción entre género gramatical y sexo biológico. La disputa reside en la zona de las emociones porque, en lo que se refiere al idioma y en este punto, no puede haber discusión. Lingüísticamente, ‘violencia de género’ es un anglicismo reprobable, pero además -esto es lo que nos interesa- es una expresión de significado inconcreto y prácticamente incomprensible en sus justos términos. La sociedad oye hablar de ello pero no puede identificar ‘género’ con su concepto antropológico: rol cultural asignado a las personas según su sexo. El argumento del canon gramatical no sirve a quienes defienden el término con vehemencia. La diputada socialista Cristina Alberdi dijo en 1999 que el sintagma es valioso "para identificar la violencia ejercida por los hombres contra las mujeres" (El País, 13 marzo 1999). Después hizo caso omiso de los argumentos contrarios que ofreció el periódico y respondió: "Si la expresión violencia de género no fuera correcta, desde el punto de vista lingüístico o gramatical, tanto mejor. Al utilizarla estaremos rompiendo otra de las muchas limitaciones que han mantenido oprimidas a las mujeres y abriendo el lenguaje a nuevas realidades y valores y, por ello, a otras significaciones distintas a las tradicionales". Así las cosas, a partir del Año Europeo contra la Violencia hacia las Mujeres (1999), el término prolifera en artículos, ponencias, seminarios, cursos de toda índole... y hace fortuna en política. De este modo ha llegado hasta nosotros con profusión, pero el rechazo social se mantiene, al menos en el lenguaje de la calle. En este momento ningún diccionario académico español o americano, de dudas o de usos lo recoge. La mayor parte de los libros de estilo lo rechazan. El de ‘El País’ sostiene que es una expresión que "chirría en español" y aconseja no referirse a ‘violencia de género’ cuando "de lo que se está hablando es de violencia sexista". La agencia Efe indica a sus redactores que "debe evitarse a toda costa esta imposición artificial" del lenguaje. La veintena de diarios, y otros medios audiovisuales, agrupados en el Grupo VOCENTO tampoco la aplican porque "no se considera correcta" y sugiere vías alternativas similares a las de este LIBRO DE ESTILO, mientras que ‘EL PERIÓDICO DE CATALUNYA’ afirma en el suyo que es una "expresión incorrecta" y la reprueba. No es posible que alcancemos un acuerdo unánime en un debate tan abierto y vehemente. Tal vez, en el futuro, la expresión sea acogida por académicos y autoridades de la lengua, que se vean obligados a legislar sobre su empleo, pero eso no sucede ahora, como tampoco sucede en la calle, y mucho menos a medida que nos alejamos de determinados foros sectoriales. La recomendación para los redactores de CSTV es que el término ‘violencia de género’ no debe usarse porque es inadecuado. Debemos evitarlo siempre que sea posible, además de por las apuntadas, por dos razones básicas: 1. Es una expresión que salta por encima de la semántica. Debe eludirse igual que otras expresiones de gabinete que hacen furor aunque enmascaran la realidad, como el término belicista daños colaterales para referirnos a la muerte de civiles en una guerra, o el peligroso adjetivo violentos para aludir con el mismo vocablo y sin distinción, a terroristas, grupos de ultraderecha, seguidores radicales del fútbol o a tribus urbanas de comportamiento antisocial. 2. Es un sintagma de comprensión dificultosa, impreciso en un lenguaje periodístico que tiene la obligación de la claridad porque está destinado a un público amplio y heterogéneo. Si se trata de comunicar con nitidez, no resulta claro porque no incluye numerosas posibilidades de violencia entre personas: Dos jóvenes detenidos por amenazar a su madre, Tres hermanos y sus esposas se agreden a causa de la atención a su madre, La policía encuentra a un anciano desnutrido por abandono de su hijo. 9.5.2.1.Alternativas. La flexibilidad y la riqueza léxica del español nos permiten alternativas que tienen mayor precisión y mejores posibilidades de comprensión general: violencia machista (estadísticamente es el término que tendremos que usar con más frecuencia, pero aplicado sólo a la violencia ejercida por un hombre contra una mujer, sin que medien otros matices), violencia sexista, violencia contra las mujeres, violencia hacia las mujeres... incluso podemos aplicar, según el caso, términos también usuales como violencia doméstica o violencia familiar que encierran una realidad más amplia que el estricto maltrato de hombres sobre mujeres, aunque lo incluye. Entendemos por violencia doméstica o violencia familiar cualquier ataque o conducta agresiva ejercida sobre los miembros más débiles de un grupo concreto, ligado por lazos de parentesco o afinidad, por otros miembros del mismo grupo, independientemente del sexo de las víctimas o de quienes cometen la agresión. En aras de la misma precisión y de la ubicación atinada de un hecho, el periodista debe ser cuidadoso para detectar e incluir en el ámbito de la violencia doméstica, que no necesariamente de género, los malos tratos y vejaciones sufridas por niños y ancianos, que están larvados pero son muy habituales, según la Memoria 2002 de la Fiscalía del TSJA. La casuística cotidiana nos ilustra también sobre la vaguedad de ‘violencia de género’, que no contempla múltiples supuestos como, por ejemplo, el maltrato de una mujer sobre su nieto, la pelea de un hombre y su cuñada y, menos aún, la violencia mutua o unilateral de una pareja homosexual. La recomendación que tenemos que aplicar aquí es la más repetida en este LIBRO DE ESTILO: la precisión. No hay que llegar a la exageración técnica o sintáctica. No se pide que digamos, por ejemplo, en su caso, uxoricidio, vocablo jurídico que tipifica la ‘muerte violenta de una mujer a manos de su marido’ porque, por mucha que sea su exactitud, nadie lo entendería. Pero tampoco es aceptable que nos acojamos, por sistema y sin más reflexión, a la muletilla de ‘violencia de género’ porque es lingüísticamente incorrecta, conceptualmente difusa y, sobre todo, porque es periodísticamente imprecisa. 9.5.2.2. Adjetivos. Las noticias sobre violencia en la familia o las relaciones humanas necesitan datos mesurados y ninguna frivolidad. Adjetivos como celoso o bebedor fijan una postura eximente en torno al agresor y su comportamiento. Es preferible evitarlos, salvo que se trate de hechos contrastados por fuentes de toda garantía. Lo mismo sucede si decimos que la víctima era joven y guapa y tenía una vida social muy activa o acogemos testimonios sesgados, incluso malintencionados: salía mucho sola, parece que tenía un amante... En este caso acogemos cierta comprensión hacia el agresor y desviamos la atención hacia factores secundarios o insignificantes. Conviene mantener el respeto al aspecto privado de la víctima y obviar los comentarios que la puedan desprestigiarla o confundir. Las palabras son, a veces, resbaladizas y un dato aparentemente inofensivo, incluso manejado en tono profesional, puede tergiversar la información". Parece que todo esto aclara suficientemente la queja de este espectador.

DE NUEVO "A CABALLO".

Otros dos espectadores se refieren a este programa que CANAL DOS ANDALUCÍA dedica al mundo del caballo. Explica una espectadora: "no se entiende que siendo el mundo del caballo un sector tan importante en la vida de los andaluces se menosprecie. Creo que los aficionados y todo aquel, que sin serlo tanto, indirectamente vive del caballo, no nos podemos conformar con 15 minutos escasos de emisión ni difuminarnos en un espacio televisivo que no nos identifica". Ya se ha hablado en otras ocasiones. A CABALLO ha cambiado de hora y formato y puede verse los sábados sobre las 12,00 en el espacio TODODEPORTE con una duración de 15 minutos. Bien es cierto que se puede sugerir, como hace este y como han hecho otros espectadores, que el programa vuelva al mismo formato que tenía la temporada pasada.

NOTA DEL DEFENSOR.- Conforme a la Disposición del Consejo de Administración que regula las funciones del Defensor del Oyente y del Espectador en CSR, CSTV, CANAL DOS ANDALUCÍA, ANDALUCÍA TV o cualquier otro de los medios de la RTVA, no se admiten quejas, sugerencias ni opiniones anónimas. Si se llama al contestador es necesario especificar el nombre y el teléfono o dirección del comunicante. Para publicar comentarios en el BLOG del Defensor también es necesario identificarse.

4 Comments:

Anonymous Anónimo said...

¿Y si es correcto el término 'Violencia doméstica', ¿por qué no usarlo? ¿Por qué usar violencia machista? ¿Se atrevería alguien a usar el término 'violencia feminista' si ocurriera al revés?

lunes, 12 noviembre, 2007

 
Blogger Defensor del Espectador y el Oyente - RTVA said...

Parece interesante su reflexión. Un saludo.

lunes, 12 noviembre, 2007

 
Anonymous Anónimo said...

Totalmente de acuerdo con el primer compañero. No me veo yo a ningun(a) presentador(a) de informativos diciendo "Violencia Feminista", porque se lo comen. Duraría media hora en su puesto.

Esto de lo políticamente correcto nos lleva a disparates como el presente.

Un saludo al Defensor. Debe ser un trabajo duro ese de jugar contra una especie de frontón.

miércoles, 14 noviembre, 2007

 
Blogger Defensor del Espectador y el Oyente - RTVA said...

Lo es, lo es, aunque esto también da sus frutos. Quiero hacerle una pequeña precisión (vaya por delante qaue estoy de acuerdo en que el uso del lenguaje se anticipa a las normas y que evidentemente en el caso de que una mujer maltratara a su marido, que también se da, lo de "violencia feminista" sería icreible): lo que se desprende del Libro de Estilo y del argumentario de uno de sus autores es que lo "políticamente correcto", ´"violencia de género", así recogido en textos legales como el nuevo Estatuto de Andalucía, no es gramaticalmente correcto, pero ya le digo el lenguaje adelanta que es una barbaridad y es lo que pasa. Ahora no me cabe duda de que se va a imponer el sintagma "violencia machista" frente a otros apuntados en este Blog. Dispuesto a recibir más comentarios. Un saludo.

viernes, 16 noviembre, 2007

 

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